La caída de Adán Augusto y el senador que se quedó sin red

Héctor Tecalco.

Reporteros de las Altas Montañas.

Veracruz.— La salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación de Morena en el Senado y de la Junta de Coordinación Política no fue un trámite administrativo ni un simple relevo interno. Fue un reacomodo de poder que, por arrastre, dejó expuesto a Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, hasta ahora uno de los beneficiarios del paraguas político que operaba desde la cúpula.

El relato oficial dice que Adán Augusto “se va a hacer trabajo político rumbo a 2027”. La versión se cae cuando evita responder si su salida tiene relación con los escándalos que lo persiguen y se limita a decir: “Hablé con quien tenía que hablar”. En la jerga del poder, esa frase suele traducirse así: la decisión ya estaba tomada arriba.

El contexto es pesado. Su exsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, nombrado por él en 2019, permanece preso en el Altiplano, señalado como el “Comandante H” y presunto fundador de La Barredora, célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación. El propio gobernador Javier May Rodríguez lo dijo sin rodeos: “Todos sabían quién comandaba La Barredora”. Esa sombra no se queda en la secretaría; alcanza a quien nombró y sostuvo.

A ello se suman revelaciones financieras que tensaron la cuerda. Una investigación periodística exhibió discrepancias millonarias entre lo declarado ante el SAT y lo reportado al Senado, además de ingresos de empresas privadas una señalada como fantasma que no aparecieron en su declaración patrimonial. En paralelo, se acumularon denuncias ante la FGR por presuntas irregularidades, contratos a clientes de su notaría cuando fue gobernador y asignaciones a empresas creadas en notarías de él y su hermano. Las encuestas terminaron de sellar el ambiente: una mayoría pedía su renuncia o que se apartara.

Con ese telón de fondo, la salida de Adán Augusto de la primera línea no luce voluntaria, sino obligada. Y ahí aparece el daño colateral: el llamado “grupito pro Veracruz” Adán, Huerta y, en su momento, Miguel Ángel Yunes Márquez se disuelve. Sin el operador en la JUCOPO, Huerta pierde protección, interlocución y margen de maniobra.

Nada es casual. La ausencia de Huerta en el evento de Morena en el World Trade Center Veracruz cobra sentido bajo esta lectura: cuando cae el paraguas, la lluvia no tarda. Los intentos de su entorno por vender la idea de que “aun ausente marca agenda” no desmienten el hecho central: se quedó sin red.

La política no se explica con consignas, sino con estructuras. Al moverse la pieza mayor, las secundarias quedan expuestas. Hoy, con Adán Augusto fuera de la coordinación, Manuel Huerta enfrenta la intemperie: menos respaldo arriba, más ruido abajo y aspiraciones que entran en zona de riesgo. En este tablero, la soledad pesa más que cualquier discurso.